Los animales que aparecen sueltos por la calle acaban en un sitio concreto de cada municipio: una perrera municipal, una protectora con la que el ayuntamiento tiene contrato, o el centro de una comarca entera. Cambia de un pueblo a otro.
Si no sabes cuál es el tuyo, no lo busques: pregunta. La policía local lo sabe, porque son quienes los llevan. Llámalos y di solo esto: «se me ha perdido mi perro, ¿dónde llevan los animales que recogéis?».
Hazlo hoy. Muchos centros tienen un plazo desde que entra un animal hasta que lo dan en adopción, así que llamar hoy no es lo mismo que llamar el viernes.